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Deontología profesional

Viernes, 3 de Junio del 2011 Por Redacción 

Por Paco Hernández:

Reanudo esta colaboración con TenerifeDeportivo.com hablando de algo que últimamente parece olvidado en el quehacer de muchas profesiones y también, cómo no, en la del periodismo. Yo me imagino que en las aulas de las facultades de Ciencias de la Información ésta sea una asignatura obligatoria o, por lo menos, se den unos temas sobre ellas en otras materias. Pero, claro, algunos a los que va dirigido este artículo, no sólo no han pisado nunca un aula de una facultad, sino que tampoco han dejado sus huellas en cualquier clase de un instituto de enseñanza media.

Yo me imagino que una de las primeras enseñanzas que debe asimilar alguien que se dedique a esta profesión sea la de saber que cuando se publique una noticia en la que puede haber una persona perjudicada, dicha noticia sea contrastada con esa persona. El buen profesional, me imagino, debe ser aquél que antes de publicar algo investigue el origen de la noticia, oiga a las distintas partes afectadas, contraste las distintas opiniones y, finalmente, publique la noticia con las conclusiones que haya obtenido de la actividad descrita. El mal profesional es lo contrario. Aquél que oye un rumor, muchas veces sin fundamento y lo publica tal cual. O aquél que es informado de algún hecho por una parte interesada y lo publica sólo con esa versión. O aquél, que sabiendo que lo que va a publicar tiene indicios de falsedad y lo publica por maldad para hacer daño a alguien. O aquél que sabe a ciencia cierta que lo que va a escribir es mentira y aún así lo publica. De todo esto hay. Pero que todos estos errores y defectos se concentren en una sola persona, ya es difícil. Sin embargo, créanme, es posible. Y no sólo eso, sino que se puede tener la caradura de publicar una noticia falsa, y en la misma noticia decir que no se da la otra versión porque  no se tiene el teléfono de la persona afectada. ¡Cómo si hoy fuera tan difícil conseguir el teléfono de otra persona si verdaderamente se tiene interés!

Es decir, calumnia que algo queda.

Los que nos vestimos por los pies, los que vamos por la vida de frente, con la honradez y honestidad por bandera, despreciamos y, muchas veces, solemos ignorar a estos individuos y a todos aquellos que se esconden bajo pseudónimos y que pululan por estas redes sociales insultando y faltando a las más mínimas reglas de la educación y  cortesía, aun dentro de la discrepancia lógica que pueda existir ante cualquier hecho o idea que se produzca. Esos peleles que se dejan llevar por noticias y opiniones falsas  y que son aduladores interesados no merecen otra cosa que la ignorancia, que muchas veces es la mejor medicina. A la gente educada nos da cierta grima exponer públicamente defectos muy graves, repito, muy graves de personas que luego se atreven a juzgar actuaciones de otros sin conocer nada de ellas. Pero si no hay más remedio, alguna vez habrá que hacerlo y muchos se quedarán con el trasero al aire.

 

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