Zlatan Aridane
Miércoles, 3 de Octubre del 2012 Por Redacción
Por Juan Manuel Bethencourt:
Aridane Santana es la mejor noticia del Tenerife en este primer tramo de la temporada. Tantas semanas buscando un delantero fiable tras una mala pretemporada, que al final llegó, decíamos, en la persona del aún casi inédito Guillem Martí, y resulta que la solución a los problemas goleadores del equipo estaban en casa. Lo que es la confianza, amigos. Hay un mundo de distancia entre el Aridane que el pasado curso pasó por el Heliodoro, sin pena ni gloria, vestido con la camiseta del Leganés.
Aquel intrascendente delantero grandote terminó por vestir la camiseta del Tenerife tras el mercado de invierno, y entonces, frente al escepticismo que levantó su fichaje, sí se reveló como un futbolista interesante, un ariete potente y trabajador más dotado para abrir hueco a los compañeros que para perforar la meta contraria. En cualquier caso se trató también de una versión muy inferior a la de esta campaña recién iniciada, en la que Aridane está exhibiendo maneras de delantero total: insuperable en el choque con el adversario gracias a su capacidad física, ha añadido el hambre por el gol e incluso una sutileza técnica sorprendente, producto de la confianza que ha adquirido en su juego.
Y lo mejor de todo es que no se ha bajado de la nube, pues, siendo como es la actual estrella del equipo, el futbolista al que todos buscan ya sea en combinación o con un desplazamiento largo, Aridane sigue vaciándose con humildad, ofreciéndose el primero en la presión al adversario, ejerciendo de modo ejemplar en las tareas que el técnico le encomienda y mostrándose sereno y sensato en sus manifestaciones. Este chico tiene condiciones formidables para jugar en la élite, y es uno de esos misterios del fútbol que no las haya aprovechado hasta la fecha, porque no hay muchos delanteros centro puros que además sepan bajar la pelota al suelo y darla al compañero mejor situado. El pasado domingo hasta se permitió algunos detalles técnicos primorosos, que me hicieron comparar su juego con el de ese gran e insoportable futbolista que es Zlatan Ibrahimovic, permítase una hipérbole que, además de ser moneda corriente y aceptada en el periodismo deportivo, es también una acertada descripción de lo que Aridane es hoy para el Tenerife, es decir, un futbolista brillante e imprescindible.
Ahora el asunto es mantener el ritmo, que Aridane se consolide como el mejor delantero de la categoría, y que siga fraguando su conexión con Luismi Loro, Chechu Flores, Cristo Martín, probablemente Suso en acciones como la del gol del pasado domingo, una jugada irreprochable de desborde por banda, centro medido y testarazo imparable del delantero que nos hace soñar. Por ahora Guillem Martí tendrá que esperar, aunque viniera para ser titular, y probablemente tendrá su ocasión en aquellos partidos que, por ponerse feos, precisen la presencia de un delantero rápido y capaz de exprimir el juego que el propio Aridane genera a su alrededor. Al final los problemas ofensivos del Tenerife no son tales, el equipo tiene gol suficiente desde varios registros, pero todo empieza y termina en la capacidad del grancanario para desnivelar desde su imponente presencia. Lo único que podemos pedirle es que siga así, que no se deje cegar por los focos de su actual brillo, que siga siendo él mismo en su mejor versión, y que le respeten las lesiones porque buena parte de las ilusiones de este Tenerife pasan por su figura.




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