Gustar o no gustar a la afición, esa es la cuestión
Domingo, 30 de Septiembre del 2012 Por Redacción
“Intentamos hacer las cosas bien para nosotros y para que la gente que nos ve. Pero hay momentos en los que debemos hacerlas solo para nosotros”. Con esta sentencia, Álvaro Cervera descubrió que hay un dilema que lo está marcando.
“Al final les hacíamos más daño siendo más directos que tocando menos el balón. Ahí hay que estar listos. Yo, el primero, para verlo”, añadió. El técnico ya lo ha advertido en varias ocasiones, el fútbol de toque, ese estilo que gusta tanto en la Isla, no siempre es posible practicarlo en Segunda B porque hay rivales, como el Zamora, que no lo permiten.
“Con el equipo que teníamos en el campo éramos poco profundos hasta que salieron Suso y Jeremy. Hasta entonces teníamos que elaborar mucho más las jugadas. Y este tipo de partidos era para ser más directos”,confesó Cervera al final del partido, denotando cierto aire de arrepentimiento en el planteamiento inicial. De entrada no hizo más que los cambios obligados por la baja de Raúl Llorente (sancionado) y Javier Tarantino (con gastroenteritis desde el sábado). Apostó por sus sustitutos naturales: Jesús Álvaro y Amado. Tampoco varió en exceso la idea de juego que ha venido practicando hasta ahora.
>>Un planteamiento ambicioso… Solo se vieron sutiles variantes, como que se vio a los centrales más abiertos que nunca, aunque éste era un movimiento natural fruto de la evolución de su idea de que los laterales participen en ataque. Para equilibrarlo,pues el Zamora es el equipo más goleador de la zona baja de la tabla, incrustó a Iñigo Ros entre ellos y dejó a Yeray por delante. Los problemas surgieron en base al planteamiento del equipo de Roberto Aguirre, el rival que más y mejor le ha presionado por dentro en lo que va de curso, sobre todo de inicio. Con lo cual abortó toda posibilidad de desarrollar esa idea futbolística que, avalado por los buenos números en las cinco primeras jornadas de Liga, había despertado una inusitada ilusión en torno al equipo.
>> Que el Zamora neutralizó… De tal manera, que a Luismi, Chechu, Cristo Martín y Aridane, ese cuarteto ‘matador’, se les vio casi tanto responsabilizándose de la salida del balón por delante de la zaga que merodeando el área rival. Durante buena parte de la primera mitad, el balón circuló en un espacio de no más de 50 metros, el que acotaba el Zamora a base de apretar a los blanquiazules. Solo a base de profundizar por banda el Tenerife pudo acercarse a su meta. Y cuando lo hizo creó peligro. Por lo que dijo en sala de prensa, Cervera vio que esa era la salida desde el primer tiempo. De ahí la apuesta por Suso, Jeremy y Guilem Martí, al final.
>> Y la corrección no funcionó … ¿Qué ocurrió pues? Tal vez que ya el Zamora se había puesto por delante en el marcador cuando se produjo la primera sustitución o que no entraron algunas de las claras ocasiones de que dispuso poco después del empate (una de Aridane, otra de Luismi, Chechu y Suso). Y a base de perder fuelle, el míster decidió “jugar a la desesperada” dando entrada a Guillem y sacando a otro de sus ‘jugones’, Cristo Martín (Chechu había salido antes), lo que acabó por descubrir completamente el centro del campo, en el que se quedó solo Loro, puesto que Iñigo continuó jugando en las inmediaciones de la zona de centrales. “Es un centro del campo bastante débil y tampoco los de banda, al jugar muy abiertos, le iban a echar una mano. La intención era que Aridane tocara alguna y se le quedara a Guillem. Por eso lo hemos hecho tan tarde (el cambio de Cristo) porque sabíamos que jugando con dos puntas y dos extremos, el equipo no se maneja defensivamente. No es que le hagan ocasiones de gol, pero le manejan la pelota y eso no gusta”, comentó Cervera al respecto.





Comenta desde tu Facebook