Las otras tristezas del fútbol
Jueves, 27 de Septiembre del 2012 Por Redacción
Por Aarón Darias:
Hace unas semanas me llamó la atención lo que dijo uno de los cracks del futbol mundial cuando afirmó sentirse triste. Aquel día ni celebró sus goles y luego expresó su malestar de manera sorpresiva en zona mixta, parando así las rotativas de media España y dejando sin dormir a buena parte de la afición al deporte rey.
Entonces intenté pensar qué parte de mi trabajo me ponía triste a mí. Y pensé en el panorama de mi competición, en la plantilla del Salamanca (sin cobrar tras solo dos meses de competición) o la del Guijuelo, que quedó a las puertas de abandonar la competición por no poder hacer frente a sus pagos. Me vino a la mente el caso del Caudal, que jugó la Copa en Jaén tras 14 horas de guagua. O las aficiones de Tenerife u Oviedo, merecedoras de otro sitio y relegadas a vivir en esta Segunda B. O, lo más triste para mí, la nueva lucha contra el cáncer de mi excompañero y amigo Agustín, del Zamora.
No sé si jugar en uno de los grandes, ganar dinero a raudales, dormir con una top model y marcar más goles de los que jamás haré yo (juntando todas las pachangas de playa de mi vida) me entristecería tanto como a él. Lo que sí sé es que de todas las tristezas anteriormente citadas, todas sin la mitad de repercusión de un peinado del astro luso, sus protagonistas saldrán adelante. De todos modos, la tristeza es una enfermedad de la que cada paciente debe tratarse a sí mismo y en esta categoría ya tenemos hecho un máster en dificultades. De hecho, yo no conozco mayor motivación que un problema. PD: Ánimo, amigo.




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