Impecable estreno
Lunes, 3 de Septiembre del 2012 Por Redacción
Por Juan Manuel Bethencourt:
El Tenerife resolvió con solvencia la visita del Rayo Vallecano B en lo que fue primer encuentro del equipo de Álvaro Cervera en el Heliodoro en competición oficial. Fue un partido mucho más tranquilo de lo que cabía esperar, esa es la verdad, atendiendo a la naturaleza del rival y al criterio cauteloso que se ha instalado entre la parroquia blanquiazul sobre las posibilidades del equipo. Y está bien que sea así, que nos centremos en cada partido para disfrutarlo, como fue el caso de ayer, o para sufrirlo cuando sea menester, que de todo habrá en una Liga que es en sí misma un campo de minas.
Hay que decir no obstante que el Tenerife exhibió no pocas virtudes, relacionadas sobre todo con un juego combinativo en ataque capaz de sentenciar el partido en veinte minutos de profundidad y eficacia. Ahí parece que está lo mejor del equipo por ahora, y bien que lo aprovechó Aridane Santana para jugar un partido simplemente perfecto, resumido en un gol y una asistencia, aparte de infinidad de acciones por alto y bajo ganadas a la zaga del filial rayista. Aridane conecta muy bien con esta versión resucitada de Luismi Loro, un futbolista de esos que te da todo o nada, o titular indiscutible o reserva inutilizable, pero que cuando quiere rendir sabe cómo hacerlo desde el magisterio de su pierna zurda. Hay mucha expectación, que comparto, por comprobar el rendimiento de Cristo Martín en una competición tan exigente comola SegundaDivisiónB. Por el momento se escucha de todo, incluidos comentarios que señalan al canterano como el jugador franquicia de la presente temporada. Ayer estuvo muy suelto, consciente del respaldo que tiene desde el banquillo, pues Cristo, partiendo en teoría del carril zurdo, se movió con total libertad en la media punta, haciendo sitio a Raúl Llorente y combinando cerca del área rival. Tres cosas le vamos a pedir a Cristo para designarle en efecto como un futbolista con mando en plaza: precisión en la entrega, que juegue más sencillo de lo que a veces lo hace y presencia en el área contraria. Es mucho, de acuerdo, pero es que todos esperamos mucho de este jugador, creo que puede ser un buen ejemplo de hasta dónde nos puede llevar esa combinación de confianza y exigencia que debería ser manual de uso corriente entre los canteranos. Al final, parece que lo mejor de este Tenerife está de mitad de campo hacia delante, con Íñigo Ros en el papel de ancla, una tarea que el recién llegado asume con criterio y madurez, sin alardes, el tipo de futbolista que se hace imprescindible en un equipo sin tener que levantar la voz. ¿Defectos? Los hay, claro que sí, hay infinidad de aspectos mejorables y otros que llaman a una reflexión crítica. Apuntan, claro está, a la defensa, aunque por ahora la estadística dice lo que dice, 180 minutos disputados y cero goles encajados. Me gustó mucho la actuación de Javier Moyano, un lateral sobrio que no se complica la existencia, no pierde balones en zonas peligrosas y sube al ataque cuando debe, compensando la tendencia de Raúl Llorente por la profundidad en el carril opuesto. Tengo algunas dudas sobre la dupla de centrales, Tarantino y Bruno, siendo el canterano el más flojo del equipo en el encuentro de ayer; en un partido muy plácido, ante un rival sin pólvora, Bruno se lió más de la cuenta, como si le pesara el estreno en el Heliodoro, sobre todo tras un error inicial que puso en evidencia ciertas limitaciones en el manejo del cuero. Fue acaso el único borrón de una mañana excelente en la que el Tenerife siguió dejando atrás una mala pretemporada para escribir con buena letra el libro dela Liga, el que vale de verdad.




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