Un buen estreno
Lunes, 27 de Agosto del 2012 Por Redacción
Por Juan Manuel Bethencourt:
El rictus amargo de una pretemporada preocupante se deshizo en sólo 22 segundos, los que tardó el Tenerife en marcar el primer tanto de la competición oficial y sentar con ello las bases de un trabajado pero justo triunfo en el feudo del Marino. Así es el fútbol, queridos amigos, quién lo puede dudar a estas alturas. Me quedo con la sensación de que ganó quien más lo necesitaba, un conjunto blanquiazul picado por las críticas de la fase preparatoria, sacudido desde todos los frentes y con razón, convertido en una verdadera incógnita porque todo son dudas respecto al potencial auténtico del equipo dirigido por Álvaro Cervera.
Ya se sabe que lo primero es configurar un bloque solvente pero igual de importante es que los futbolistas importantes asuman su cuota de responsabilidad, pues para ello se les fichó en su momento. En ese sentido entiendo que cabe destacar el partido jugado ayer por Raúl Llorente, Chechu Flores y Luismi Loro, hombres con pedigrí en la categoría superior que hay que ver cómo se adaptan a esta segunda e incierta experiencia enla SegundaDivisiónB. Pero obviamente están ahí para tirar del carro, para marcar las diferencias cuando sea menester, cosa que hicieron ayer y desde el comienzo, con la acción de Flores rentabilizada a la perfección por Aridane, otro que a la espera de un compañero-competidor en la punta de ataque hace bien en no perder el tiempo: dos goles muy distintos, en acciones de ariete puro, uno un cabezazo inapelable y el otro una definición serena por bajo, suficiente para anotar por partida doble y sentenciar la contienda. De Aridane se puede decir, y con razón, que desaprovecha muchas acciones de gol, que no un dechado de virtuosismo en el remate, pero las falla porque las genera, porque su alma es de cañonero y tiene recursos físicos holgados para manejarse en la división de bronce e incluso un poco más arriba.
La victoria del Tenerife es importante porque alivia un poco de la ansiedad que prematuramente se había instalado en el equipo, la entidad y la afición. Álvaro Cervera, primer beneficiario del triunfo en Los Cristianos, tiene que administrar este sabroso viento de cola porque él más que nadie debe saber lo que se juega el equipo en este primer tramo de competición, en el que el nuevo Tenerife tiene que enseñarnos de qué va la cosa este año, ahora que los objetivos son menos concretos y el rendimiento de numerosos futbolistas una incógnita con todas las letras. De hecho lo sigue siendo porque el Marino es en sí mismo también una incógnita, no sabemos si el equipo de Willy Barroso está realmente para pelear por algo en esta categoría, aunque parece que sí y en realidad tampoco anduvo ayer tan lejos de su rival, aunque no lo pudiera rentabilizar en ninguna de sus aproximaciones a la meta de Sergio Aragoneses. ¿Y qué queremos ver en esta temporada? Pues es fácil, un Tenerife peleando por las posiciones de arriba y un Marino capaz de mantener la categoría de la forma más holgada posible. Ambos empeños son viables, pero queda mucho para confirmar sensaciones y emitir juicios mejor fundamentados.
Lo que nos queda es el marcador, ya les digo, todo un alivio para el Tenerife y su entrenador, esperemos que también un extra de motivación para afrontar lo que viene, con refuerzos de última hora o sin ellos. El derbi tinerfeño de la división de bronce fue un partido atractivo que nos mete de lleno en la temporada de nuestros equipos representativos. Y que sea, lo pido por favor, un año repleto de noticias agradables.




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