Tébar pierde la autoridad
Lunes, 26 de Marzo del 2012 Por Redacción
Andrés García Tébar ha perdido el control del vestuario. Demasiados indicios apuntan a la misma conclusión: el profesional manchego no cuenta con el respaldo del equipo y, lo que es más importante, siquiera es capaz de sostener el principio de autoridad. Manifestó ante la prensa en Leganés que, si fuera presidente, no pagaría a los futbolistas sus nóminas en caso de que el Tenerife no se clasifique entre los cuatro primeros. Solo unos minutos más tarde, algunos de los componentes más significativos del plantel le respondían con una inusitada dureza.
“Que se dedique a entrenar, y no a alejarse de los futbolistas”, le recomendó en público uno de los capitanes, Sergio Aragoneses. “El entrenador no es quién para decir cuándo tenemos que cobrar ni para meterse en nuestros contratos”, espetó Raúl Llorente. “Algunas veces se dicen cosas en caliente”, añadió Luismi Loro, justificando la incontinencia verbal de su superior. Mientras, Kike López también dejaba entrever cierto rechazo a las palabras de Tébar. “A todos nos gusta que nos paguen por nuestro trabajo”, comentó. Él, igual que el resto del grupo, acumula dos meses consecutivos sin cobrar, de ahí que su enfado causado fuera todavía mayor. Algunos, incluso, llegan a interpretar tales palabras del albaceteño como un guiño a los responsables del club para que sigan sin pagar al día.
El crédito del actual inquilino del banquillo blanquiazul está gravemente deteriorado. No tanto por los resultados, que el director deportivo llegó a calificar como “espectaculares” en una charla privada con los jugadores que tuvo lugar el pasado jueves. El caso es que Tébar se ha hecho mucho daño con sus propias declaraciones públicas. Ya en plenos Carnavales provocó una importante crisis con sus aparentes sospechas sobre comportamientos inadecuados en plenas fiestas. “Les escribiría la palabra exigencia con sangre en el vestuario”, indicó. Poco tiempo después, se vio obligado a pedir disculpas.
Esta misma semana, su autoridad quedaba en entredicho cuando, tras la estrepitosa imagen ofrecida ante el Sanse (0-2 en el Heliodoro), se produjo al día siguiente una reunión entre Pedro Cordero y los futbolistas. Su ausencia la explicó el viernes, cuando puntualizó que fue él quien pidió la presencia en la caseta del director deportivo. “Los jugadores tienen mayor compromiso con Pedro que conmigo”, justificó. En los despachos del callejón del Combate, mientras, ya vieron en aquel gesto una clara señal de descontrol. No todos sabían que, para entonces, ya se habían producido en el seno del equipo varios episodios que apuntaban a idéntica conclusión.
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Un buen entrenador tiene que ganarse el respeto y aprecio de su plantilla, y este no tiene ninguna de las dos cosas. De conocientos no anda tampoco sobrado.Estas cosas pasan por echar al mejor hace apenas dos años.