Derrota para aprender
Jueves, 9 de Febrero del 2012 Por Redacción
Por Juan Manuel Bethencourt:
La resaca de la Copa del Príncipe pudo más que el empeño del Iberostar Socas Canarias por mantener su racha victoriosa en la cabeza de la LEB Oro, que los aurinegros conservan pero con un encuentro menos de renta que sus perseguidores. Ahora son dos partidos sobre el segundo y tercer clasificados, Menorca y La Palma, algo que al comienzo de la temporada hubiéramos firmado sin duda pero que ahora se nos antoja una situación amenazante, sobre todo ante la contemplación de un calendario muy exigente durante las próximas semanas. Me vienen a la mente un par de conclusiones.
La primera atiende al peculiarísimo desenlace del partido, que en poquísimas ocasiones se ve. El Canarias, tras una ardua remontada en los minutos finales, tenía garantizada la prórroga y disponía además de un balón de fondo y un segundo y medio para intentar el milagro, pero el pase defectuoso de Richi Guillén obró el milagro en dirección opuesta, con polémica sobre la validez final del palmeo que dio la victoria a este buen equipo riojano de nombre impronunciable, Knet & Eniac. Fue sin duda un azar del juego el que decantó el partido en contra del equipo aurinegro, y ojalá no tengamos que lamentar esa acción desgraciada, pues estoy convencido de que en el tiempo extra el Canarias hubiera sentenciado a su favor, porque es mejor equipo y además estaba menos cargado de faltas. Fue a por el triunfo directo y se llevó a cambio una dolorosa derrota, lo que después de todo me parece un buen ejemplo sobre lo que viene ahora. Porque es preciso decir una cosa: el ascenso se conquista al ataque, ganando cada partido, no mirando de reojo la clasificación y temiendo el asalto de los adversarios.
Creo que nos equivocamos si comenzamos a hacer cábalas tan pronto, pues ese mensaje, nos guste o no, termina por amputar las cualidades de un equipo que enamora cuando se libera del miedo. El Iberostar Socas Canarias se encuentra en una tesitura privilegiada y a la vez amenazadora; privilegiada, porque es líder destacado de la competición, y lo es además desde hace ya un par de meses; amenazadora, porque la pérdida de esta condición, la que da derecho al ascenso directo a la Liga Endesa, resultaría un mazazo muy dañino a la hora de afrontar el siguiente desafío, que serían las eliminatorias en busca de esa otra plaza por la que todos pelearán sin descanso. El balance es, insistimos, muy bueno, y el retorno de Levi Rost tras su larga lesión es sin duda una óptima noticia para el grupo entrenado por Alejandro Martínez, que ha competido mejor que bien en ausencia de su alero alto titular. Ahora toca refrescar las piernas, si se puede, y sobre todo limpiar la cabeza para disputar cada partido como si fuera el último, sin mirar a la tabla ni a los rivales, sin hacer cuentas o sin hacerlas todavía, sin atender a los averages posibles, casi todos favorables; sin traicionar, en fin, el espíritu de un equipo que gana cuando se divierte, cuando sufre atrás para correr delante y dar el mejor espectáculo de la competición. Es la lección que creo entender tras el varapalo del pasado domingo: volvamos a las esencias.




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