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¡Qué equipazo!

Miércoles, 1 de Febrero del 2012 Por  

Juan Manuel Bethencourt: 
Las tareas domésticas, que con los pequeños en casa suelen resultar tan gozosas como inaplazables, me mantuvieron lejos del Pabellón Santiago Martín, pero no lo suficiente como para perderme una final de la Copa del Príncipe que figurará por derecho propio entre nuestros mejores recuerdos cestistas.

Por fortuna creo que a mi hija mayor, a sus diez años, le ha terminado por convencer esto del deporte en general y el baloncesto en particular, tanto como para acompañarme delante de la tele al menos durante media parte del partidazo que el Iberostar Socas Canarias hizo anoche ante el Ford Burgos.

Y se trató de un partidazo no solamente por el desenlace, sino sobre todo por la actitud y el rendimiento ofrecido por un grupo de jugadores que, esto es lo mejor de todo, siempre da la talla en los momentos difíciles. Fue el Canarias de Alejandro Martínez en su mejor versión, la de un equipo sin complejos, sin miedo a intercambiar canastas con el adversario, capaz de reaccionar a cada intento del contrario, muy atinado en el tiro exterior y con un par de elementos que sacaron la clase en los minutos decisivos.

Lo de Ricardo Guillén en el último cuarto, tras un partido oscuro en el que la defensa burgalesa intentó no dejarle nunca recibir cómodo, fue para guardarlo y poderlo enseñar a los que empiezan en el mundo del baloncesto. Richi simplemente buscó el modo de tomar la bola en el poste y a partir de ahí se fabricó una canasta detrás de otra, fiel a su estilo, que parece lento pero atesora el talento ya olvidado de los bailarines de más de dos metros. Lo de Nacho Yáñez ya es para causar asombro. A sus 38 años, el alero está en plena forma y su tiro lejano, de mecánica excelsa, apareció también en el tramo definitivo, cuando el Ford Burgos tiraba de casta y repertorio en pos de una remontada que al final se quedó claramente a medio camino. Hay una cosa que quiero destacar en este éxito, y es que el Canarias logró el triunfo sin uno de sus americanos, un Levi Rost que ya anuncia un cercano retorno, y con un Jakim Donaldson tocado que se perdió los últimos minutos.

Pero es que cuando hay equipo, hay grupo, hay camaradería, hay confianza en las propias fuerzas y hay talento en el banquillo cualquier objetivo parece posible. Lo fue ganar anoche la Copa del Príncipe en casa y lo es obtener el ascenso a la Liga ACB por la vía rápida, aunque será un camino arduo en el que hay un mes, marzo, marcado en rojo porque se producirán todos los duelos directos con los principales rivales. El Canarias se merece no obstante la confianza del aficionado, por lo que nos demuestra cada día, superando obstáculos, ofreciendo espectáculo, enseñando a toda España baloncesto del bueno, ágil y vistoso, de la mano de un grupo de veteranos que no han perdido el hambre y de un entrenador que dirige con tanta naturalidad a un equipo de élite como a uno de minibasket. Y ahí, en la modestia combinada con la ambición, reside la grandeza de este gran técnico que ha sido, es y será Alejandro Martínez. Reitero el comentario que deposité anoche en las redes sociales tras el éxito aurinegro: Alejandro, querido compañero y amigo, eres el mejor. Y contigo el Canarias. Felicidades al baloncesto de Tenerife.

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