Cuando lo segundo es tan bueno como lo primero
Sábado, 3 de Diciembre del 2011 Por Fran Rodríguez
El choque contra Melilla supuso el primer partido de la temporada en el que la pareja Donaldson-Guillén no rebasa los veinte puntos entre los dos. Tampoco fue necesario. Esta vez el protagonismo del choque estuvo en la segunda unidad canarista. Muchos de ellos jugaron más que los titulares, anotaron más y fueron los responsables de matar el partido. Si no aparece uno, ya otro lo hará.
Durante el segundo cuarto, bajo la batuta de Albert Sàbat, el cuarteto formado por Yáñez, Heras, Chagoyen y Lampropoulos fulminó a los melillenses. Un parcial de 16-0 puso el partido en bandeja para los aurinegros. El mismo episodio con los mismos protagonistas y Fuentes se repitió en el último cuarto. Otro parcial de 11-0 selló el triunfo local. No hicieron falta la calidad de Guillén ni la casta de Donaldson.
Chagoyen tuvo más minutos que el dúo interior, Heras más que Richotti y Yáñez más que Rost. El equipo tinerfeño no lo acusó, más bien lo necesitaba en algunos tramos del partido. Como bien afirmó Alejandro Martínez: “Son 10 jugadores, todos muy válidos. En este equipo cualquiera puede tomar la iniciativa”.




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