Leña al mono
Jueves, 21 de Julio del 2011 Por Redacción
Por Enrique Roca:
En la última jornada de liga de Primera, y casi como estaba previsto, aunque muchos gallegos se resistían a ello, su equipo, el Deportivo, sucumbía ante el Valencia y bajaba a Segunda división junto a Almería y Hércules. Cuatro temporadas con los deportivistas marcaron a este entrenador, serio, responsable, honesto, profesional de pies a cabeza, triste como un funeral, pero que sabe de fútbol, y que, además, suele llamar a las cosas por su nombre. Se dice del vasco Miguel Angel Lotina que ha hecho malabarismos en todas partes, también en el Depor, como antes los había protagonizado otro monstruo de los técnicos, como es el sevillano Caparrós, que dicho sea de paso puso el punto final a una época gloriosa de los coruñeses.
Después del descenso, el técnico Lotina arremetió contra dos jugadores de la plantilla: Juan Domínguez, del que dijo que tenía problemas para hacer llegar el balón a la portería contraria incluso sin portero, y que Manuel Pablo (ojo, internacional antes de su gravísima lesión) ha puesto un buen centro en cuatro años y que con 35 no iba a aprender ahora. Seguramente, y aunque le asista la razón, en dichos momentos no parece lo mas aconsejable tomarla con dos de los 25 futbolistas de la plantilla, que posiblemente tengan su parte de culpabilidad, pero no son los autores del descenso.
Por otra parte, hace unos días Lotina concedía una entrevista al periódico de Bilbao, Deia, en la que hablaba bastante clarito. Vean. Al referirse a su exequipo, el entrenador vasco afirmaba: “El Depor es un club atípico. Eso sí, el presidente Lendoiro jamás me engañó. Lo que había me lo dijo desde el primer día y en esas condiciones yo fui renovando. Pero sí que es una entidad que ni en Primera, ni en Segunda, existe como tal en cuanto a su funcionamiento. No hay un seguimiento de jugadores como lo pueden hacer el resto, no hay gente que se dedique a realizar informes de los rivales. Y todo eso es lo que está pagando aunque, aún siendo importante, no haya influido tanto en el descenso”.
Sobre el periodismo de trinchera, enfatizaba Lotina: “Nunca lo he entendido. Es imposible ser coherente y llevarte bien con todo el mundo de la información porque hay parte de la prensa que no acepta ese trato igualitario. Quieren que hables con ellos, que vayas a comer, les cuentes las alineaciones… Y si no, se te ponen en contra. Es con esos con quienes he tenido dificultades en todas las ciudades. Funciona así en todos los sitios. Yo, si me invitan, voy; y si cojo el teléfono, es a todos o a nadie. Alguno desea que hables con él pero no con los demás. Y después están las tertulias con sus predicadores. Predicar es lo más fácil pero repartir trigo… Hay mucho exjugador, exentrenador, exárbitro… metido a analista. Pero como al final todo es teatro, igual hasta nos viene bien”.
Este es Miguel Angel Lotina Oruechebarria, vasco, de 54 años, veintiuno de ellos preparando equipos españoles. ¿ A qué entrenador han visto hablar con tanta claridad ? Chapeau, míster, porque aquí en Tenerife también están aquellos que reparten la medicina de querer absorver a los entrenadores, y cuando no lo consiguen: ¡ leña al mono !.






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