El Tenerife se desangra
Lunes, 21 de Marzo del 2011 Por Javier Méndez
Cuando Antonio Tapia llegó al banquillo blanquiazul tomaba las riendas de un equipo prácticamente desahuciado y sin identidad que se encontraba a siete puntos de la permanencia. Dos meses después, el Tenerife vuelve a mirar la salvación desde prácticamente la misma distancia. Si bien, el técnico andaluz y las incorporaciones (Kitoko, Dubarbier e Igor) supieron dotar al equipo del plus necesario para salir del pozo por primera vez en la temporada, una racha de cuatro derrotas consecutivas ha devuelto al conjunto chicharrero a las puertas del infierno.
A seis puntos
La derrota ante el Córdoba y los resultados de los rivales directos han confirmado lo que este sábado parecía una realidad ineludible: el Tenerife se desangra. Después de caer ante el Cartagena, Barcelona B, Numancia y Córdoba, los blanquiazules perdieron la ventaja que habían adquirido semanas anteriores y que les permitía salir de la ‘zona roja’ después de más de un año ocupando una plaza de descenso entre Primera y Segunda División.
Y es que mire por donde se mire, a los blanquiazules parece haberles mirado un tuerto. Nada sale como estaba previsto. Si se adelanta en el marcador, el conjunto rival es capaz de reponerse; si empieza perdiendo, no puede darle la vuelta al encuentro. Por si fuera poco, cuando los especialistas a balón parado juegan contra el Tenerife afinan su puntería con mimo y esmero. Callejón (Córdoba), Barkero (Numancia), Dani Benítez (Granada) o Nauzet Alemán (Valladolid) son algunos de los últimos lanzadores que han logrado hacerle una diana al Tenerife de falta directa.
Además de la puntería de los rivales, el Tenerife no está teniendo suerte con los arbitrajes. Tanto es así que en las últimas tres jornadas los blanquiazules han sufrido tres expulsiones y un penalti en contra. Dubarbier vio la roja ante el Barcelona B. Una semana después en Soria, el colegiado vio manos de Kitoko para señalar penalti, pero no la de Culebras a falta de un minuto para la conclusión. Y la última, este fin de semana frente al Córdoba. Melli y Sicilia se fueron a la calle antes de tiempo.
La competición llega a su tramo final. Sólo restan 12 partidos: 36 puntos -de los que debe sumar 23- y el margen de error se estrecha. El Tenerife se desangra pero aún está tiempo de colocarse un torniquete.






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